Historia económica de la compañía carbonera minero-siderúrgica de Ponferrada

  1. VEGA CRESPO, JOSEFA
Dirigida por:
  1. Juan Antonio Vázquez García Director/a

Universidad de defensa: Universidad de Valladolid

Fecha de defensa: 22 de marzo de 2002

Tribunal:
  1. José Luis García Delgado Presidente/a
  2. Ángel García Sanz Secretario/a
  3. M. Teresa Costa Vocal
  4. Josefa E. Fernández Arufe Vocal
  5. Juan Carlos Jiménez Jiménez Vocal

Tipo: Tesis

Teseo: 89835 DIALNET

Resumen

Este trabajo tiene por objeto de reconstruir la historia económica de una de las compañías carboneras más importantes del país, la Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP). Nacida en el año 1918, su objetivo era el de explotar la cuenca minera de Villablino, al noroeste de la provincia de León, y las minas de hierro de El Bierzo, para con el combustible y el mineral extraído alimentar una factoría siderurgica, que se pensaba construir en Ponferrada. En un contexto de fuerte escasez energética, el atractivo que para los grandes capitalistas del momento tenía la inversión en minas de carbón y la construcción de una línea férrea entre Ponferrada y Villablino fueron dos de los principales factores que impulsaron su creación. Por diversas razones el proyecto siderúrgico nunca llegó a materializarse, de manera que la MSP ha sido siempre una empresa basicamente carbonera, que ha llegado a emplear en esta actividad a más de 5.000 trabajadores, aunque hoy su plantilla apenas supere los 1.200. En el marco de una fuerte protección estatal tuvo su época de máximo esplendor durante el periodo autárquico en que obtuvo abundantes beneficios que situaron su rentabilidad en niveles muy elevados. Después, la apertura exterior, la obsolescencia de muchas de sus instalaciones y una inadecuada política financiera la llevaron a un declive que se agudizó en las décadas de 1970 y 1980, durante las cuales el endeudamiento creció de manera espectacular, y desembocó en una declaración de quiebra en el año 1993. Superado ese contratiempo hoy la Minero Siderúrgica de Ponferrada, con nuevos gestores y una plantilla en continuo descenso, ha vuelto a situar sus indicadores económicos en valores aceptables, a pesar de lo cual su futuro, como el de la generalidad de las empresas carboneras sigue siendo incierto.