Aplicaciones del análisis de bioimpedancia en la valoración del estado nutricional en ancianos institucionalizados con demencia

  1. Camina Martín, María Alicia
Dirigida por:
  1. Beatriz de Mateo Silleras Directora
  2. María Paz Redondo del Río Directora

Universidad de defensa: Universidad de Valladolid

Fecha de defensa: 21 de octubre de 2014

Tribunal:
  1. María Dolores Ruiz López Presidente/a
  2. Emiliano José Quinto Fernández Secretario
  3. Alberto Miján de la Torre Vocal
  4. Pedro Gil Gregorio Vocal
  5. Lexa D. Nescolarde Selva Vocal

Tipo: Tesis

Resumen

INTRODUCCIÓN: La malnutrición (MN) y la demencia son dos síndromes geriátricos muy prevalentes que, además, se encuentran fuertemente vinculados. La demencia es la principal causa de discapacidad y dependencia en las personas de edad avanzada en todo el mundo y es considerada un factor de riesgo de MN, la cual, a su vez, aumenta el riesgo de morbi-mortalidad en este colectivo. La tasa de infradiagnóstico de MN en los pacientes geriátricos es elevada. Entre los diversos motivos que contribuyen a esta situación destacan la ausencia de herramientas gold standard para la valoración nutricional geriátrica (VNG) y la no implementación del análisis de composición corporal (CC) de manera rutinaria en la misma, bien sea por falta de tiempo o por falta de los recursos materiales y humanos necesarios para ello. En la VNG se necesitan métodos de valoración inocuos, no invasivos, costeeficientes, rápidos y que requieran la mínima colaboración por parte del paciente, por lo que habitualmente se recurre a diversos indicadores nutricionales que, en muchas ocasiones, no permiten detectar alteraciones nutricionales hasta la aparición de signos clínicos de MN evidentes. En consecuencia, los cambios en la CC pueden estar enmascarados por valores normales de índice de masa corporal (IMC), que es el indicador antropométrico más utilizado en la valoración nutricional. El análisis convencional de bioimpedancia (BIA) es una herramienta inocua, no invasiva, coste-eficiente, rápida y válida para el análisis de la CC en el paciente geriátrico, siempre y cuando se garantice el cumplimiento de los criterios necesarios para su correcta aplicación. Su principal desventaja es la elevada sensibilidad a los cambios en la hidratación corporal, lo que puede conducir a errores considerables en la estimación de los volúmenes y masas de los compartimentos corporales. No obstante, el análisis vectorial de bioimpedancia (BIVA) no se encuentra afectado por variaciones en el estado de hidratación y está exento de errores de ajuste de modelos de regresión, siendo por tanto una buena alternativa frente a la BIA. OBJETIVO: El objetivo general de esta Tesis fue detectar alteraciones del estado nutricional en un grupo de ancianos institucionalizados con demencia mediante distintas técnicas de screening nutricional (SN) y de análisis de CC comúnmente empleadas en la VNG. SUJETOS Y MÉTODOS: Se realizó una valoración nutricional exhaustiva en un total de 149 ancianos institucionalizados; 83 sujetos (29 hombres y 54 mujeres) con demencia en estadíos de moderadamente severo a muy severo según la escala GDS/FAST, con una media de edad de 81.2 años (IC 95%: 79.3-83.2, rango: 61-95); y 63 sujetos (hombres) sin demencia (grupo control), con una media de edad de 73.5 años (95% IC: 71.7-75.3; rango: 60-94). En el SN se utilizó el IMC, la versión completa del Mini Nutritional Assessment (MNA), el protocolo de evaluación nutricional de Chang, el índice de riesgo nutricional geriátrico (IRNG), la circunferencia de la pantorrilla (CP) y la circunferencia muscular del brazo (CMB). La CC se analizó mediante antropometría, utilizando las ecuaciones predictivas de Durnin y Womersley y de Siri; mediante BIA, con la ecuación de Kyle; y con BIVA, utilizando tanto la versión clásica (BIVA) como la específica (BIVA-sp). RESULTADOS: La prevalencia de MN detectada durante el SN en nuestra muestra total de sujetos con demencia fue elevada, y con una tendencia creciente en los pacientes en los estadíos evolutivos más severos de la enfermedad. No obstante, se observó una gran variabilidad en la prevalencia de MN en función de la herramienta de SN utilizada, con cifras de malnutrición que oscilaron desde un 14.5% hasta un 75.9%, con el IMC y con el protocolo de evaluación nutricional de Chang, respectivamente. Además, excepto el MNA y el IRNG, el resto de las herramientas utilizadas en el SN resultaron discriminantes solamente en el caso de los pacientes con demencia en estadío terminal, no siendo útiles para detectar alteraciones nutricionales en el resto de los estadíos evolutivos de la demencia. Por otra parte, el análisis de CC reveló la existencia de MN en toda la muestra de pacientes institucionalizados con demencia, tanto mediante antropometría como mediante BIA, BIVA y BIVA-sp. Las Z-scores del índice de masa grasa (IMG) y del índice de masa libre de grasa (IMLG) obtenidas a partir de antropometría y de BIA pusieron de manifiesto una depleción considerable de MLG en todos los estadíos de la demencia (¿ -1 DS con respecto a la población anciana sana de referencia), mientras que la MG se vio disminuida únicamente en los pacientes en estadío terminal de la demencia (IMG ¿ -1 DS, IMLG ¿ -1.8 DS). Cabe destacar que en los pacientes valorados, la circunferencia de la cintura (CCi) resultó ser un indicador de adiposidad abdominal más fiable que el IMC, pues éstos presentaban valores de IMC que indicaban normalidad nutricional o riesgo de malnutrición (en el caso de los pacientes en estadío terminal). Al comparar dos grupos de pacientes con y sin demencia en edad, sexo, índice de masa corporal y nivel de actividad física comparables (n=41; 18 sujetos con demencia -GD- y 23 sujetos sin demencia -GC-) mediante BIA y BIVA se observó que la BIVA permitió detectar alteraciones nutricionales específicamente relacionadas con la demencia en nuestra muestra, no detectadas mediante BIA. Las elipses de confidencia al 95% mostraron que las diferencias entre ambos grupos fueron significativas (T2=15.1, p<0.01). El ángulo de fase fue significativamente inferior en el GD y esto fue debido principalmente a una disminución considerable (21%) de la reactancia/altura en el GD con respecto al GC, revelando por tanto una depleción de masa celular corporal (MCC) importante y asociada específicamente a la demencia. Finalmente se evaluó la utilidad de la BIVA en sus vertientes clásica (BIVA) y específica (BIVA-sp) en la catalogación nutricional establecida a partir de las escalas/índices de valoración GDS/FAST, IMC, MNA e IRNG en nuestra muestra de ancianos institucionalizados con demencia, para valorar si realmente existían alteraciones no identificadas durante el SN. Los patrones de migración en los vectores medios de bioimpedancia se caracterizaron por una disminución en las longitudes de los vectores de los grupos que presentaban peor estado nutricional en base a las escalas de valoración utilizadas. Con ambos métodos (BIVA y BIVA-sp) se observó una afectación considerable en los valores medios de la reactancia, indicando una afectación en la MCC. CONCLUSIÓN: Se puede afirmar, por tanto, que la BIVA y la BIVA-sp son más efectivas que los indicadores y escalas nutricionales utilizadas en la VNG, ya que permiten detectar alteraciones nutricionales no detectadas mediante éstas. Además, dado que la BIVA y BIVA-sp cumplen todos los criterios establecidos para el desarrollo de las herramientas de SN (validez, inocuidad, no invasividad, rapidez y coste-eficiencia), su inclusión en el proceso de SN permitiría implementar estrategias de intervención nutricional más precozmente.